La fotografía en blanco y negro es popularmente aceptada como expresividad refinada y artística, una opción estética a la que no le cuesta nada imponerse a la fotografía a color en técnicas como el retrato o la fotografía callejera, de hecho en este último género me atrevería a señalar que en nuestro imaginario abundan menos los trabajos a color, seguramente debido a que por décadas fuimos (mal) influenciados por la omnipresencia de la Agencia Magnum en general y en lo particular por el talento superior de maestros como Henry Cartier Bresson o Sergio Larraín, entre otros.

En la fotografía de paisaje en cambio el color sí ocupa un lugar predominante y con la llegada de lo digital lo ha hecho aún más gracias a la facilidad para ajustar o retocar hasta el hartazgo, y cuando pienso en esta palabra estoy apuntando principalmente a esa corriente HDReista, capaz de dar la vida por un bit más de profundidad de color llegando a pintar más que a fotografíar escenas.

Ojo que no estoy en contra (ni nunca lo he estado) con las opciones suprarealistas de aquellos ni tampoco con ninguna otra opción que altere el “realismo natural” de una imagen, cosa que pregona la esquina purista del esteticismo fotográfico y a la cual yo no me pliego ni a palos.

Qué es eso de “realismo”? si fuera por eso ni siquiera lo que percibimos con nuestros ojos lo sería. Qué podemos esperar si a ello le sumamos la mediación que también agregan dispositivos tecnológicos como el lente y un sensor electrónico ?

Porque finalmente son esos mismo puristas los que terminan en cambio encontrando tan refinada y artística la fotografía en B&N, estética que a mi (con todo lo que la adoro) la encuentro nada más alejada de esa misma "realidad" descontando claro a los perritos, que sí son capaces de ver en escala de grises, otra forma (que me parece más adecuada) para referirse al B&N.

Pues bien, jugando a la contra de todo lo anterior está la fotografía de paisaje en Blanco & Negro, que ya casi nadie ocupa porque: 1. Un gran atractivo es destacar los colores de la naturaleza; y 2. porque para qué estamos con cosas, conlleva una dificultad agregada.

No siempre será lo mismo mirar, pensar, medir y finalmente fotografiar un paisaje en color que en Monocromo, incluso en algunas oportunidades no tendrán nada que ver.

Imaginar una fotografía sin múltiples combinaciones de los tonos primarios es pensarla ahora desde las formas y los contrastes principalmente, o como hace más de 70 años Ansel Adams bien definió como un “sistema de zonas”.
El gran fotógrafo norteamericano esbozó una personal teoría para dar con la medición precisa de una escena y fundó así una de las escuelas más influyentes de la fotografía moderna.

Adams reconoció 11 zonas en una escala de grises que va del negro al blanco puros; lo anterior cuando descubrió que los fotómetros de las cámaras utilizaban el gris medio de 18% de reflectancia como zona media de una escena.

Al que no entienda esto no se preocupe, lo importante es saber que este sistema, con todo lo complejo que aparenta, es necesario para acercar la brecha que existe entre el ojo humano y los sensores electrónicos o las antiguas películas, ya que somos capaces de captar casi 9000000 de tonos más si comparamos ambos rangos dinámicos.

Y bueno, demás está decir que Adams se volvió un capo de la exposición y por esos sus imágenes se hicieron tan famosas a pesar de que al paso del tiempo no parecen tan espectaculares y a pesar también de las críticas que le hiciera el mismo Cartier Bresson porque no incluía a seres humanos en sus fotografías, claro, lo decía quizás el más grande fotógrafo en la historia de la fotografía callejera, pero en esa pelea es mejor aplicar el axioma Cortazariano de “proceder como perro chico, hacerse a  un lado y dejar que los grandes se hagan bolsa”.

Para los que trabajen sus fotos B&N en Silver Effects Pro se darán cuenta que en el costado inferior derecho tienen un sistema de zonas, ayuda ? no lo sé, yo de Ansel Adams la verdad entiendo un carajo, lo mío va mitad intuición y mitad técnica, porque tampoco crean que soy tan bruto.

Si a alguien le interesa, lo que hago al medir la luz para un paisaje es subexponer las zonas claras, o sea, en buen chileno, saco las fotos un pelín más oscuras tomando como referencia el cielo. Me concentro en no quemar las zonas claras porque, una vez en el revelado, es mucho más sencillo recuperar luz de un tono oscuro que oscurecer un área blanca. No digo que sea lo mejor, es simplemente mi técnica, seguramente mucho más imprecisa y rudimentaria que la del viejo Adams, pero vaya que sencilla.

Lo dejamos hasta aquí y a continuación imágenes de paisajes tomadas en monocromo y viradas algunas a Selenio o Palladium, si no entienden a qué me refiero es al tono general que cubre al Blanco y Negro. Ahí sí ? bien, vamos a la fotos entonces:


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